El tratamiento del zodiaco personal requiere
el examen de muchos datos que se pueden obtener con una simple partida de
nacimiento.
Es preciso conocer la fecha exacta, la hora, los minutos y el lugar y año de
nacimiento. En segundo lugar, se necesitarán los datos familiares para atenerse
de la manera más rigurosa posible a la verdad; los genes hereditarios influyen,
al igual que influye el lugar de nacimiento.
En el zodiaco personal, hay que tener presente al menos el «carácter tipo» de
los ascendentes: si, por ejemplo, el padre es Virgo y la madre Géminis,
deberemos considerar los «elementos base» generales de estos tipos zodiacales
para obtener un zodiaco veraz del hijo. A una atenta lectura de dichos elementos
deberá corresponder después la búsqueda del ascendente.
Para un zodiaco todavía más fiel, la búsqueda del ascendente se efectúa también
en los padres y, eventualmente, en los hermanos o en quienes conviven con la
persona a examinar, para poder crear un riguroso cuadro ambiental de la familia
y encuadrar exactamente al sujeto que se va a tomar en consideración.
Pero, ¿qué es el ascendente? Es el signo astrológico que en el momento del
nacimiento y en relación con el lugar de nacimiento se encontraba en levante
sobre el horizonte; este signo zodiacal no queda fijo o no cambia sólo una vez
cada 30 días, sino que está en continuo movimiento con el Universo. Por ello,
personas nacidas el mismo día, a la misma hora, pero en lugares o en años
diferentes, pueden tener caracteres totalmente distintos.
Así, podemos encontrar tipos mixtos Capricornio-Leo, o Capricornio-Libra, muy
diferentes del tipo Capricornio.
Hay que señalar otra dificultad al establecer con exactitud el ascendente en el
lugar de nacimiento: si el nacimiento ha tenido lugar en el sur, la longitud
norte disminuye, y será necesario añadir unos cuantos minutos a la hora de
nacimiento.
Ocurre lo contrario si nos encontramos con un nacimiento acaecido en el norte,
donde la longitud aumenta y, por consiguiente, habrá que restar unos minutos.