El mundo de la astrología y su reflejo en el
Zodiaco se basa en los movimientos de traslación y rotación de la Tierra. El
movimiento de traslación de la Tierra por el Universo dura 365 días, 5 horas, 48
minutos y 45′9 segundos. Su trayectoria completa por todo el ciclo determina la
creación de los días, los meses y el año.
La órbita que describe el planeta en el Universo se llama eclíptica, por tener
una trayectoria de forma elíptica y excéntrica en torno al Sol. El movimiento de
la Tierra no es, por tanto, una circunferencia.
Al mismo tiempo, la Tierra realiza el movimiento de rotación sobre su propio eje
imaginario, que la atraviesa del polo norte al polo sur, en posición inclinada
con respecto al plano de la eclíptica 23° 27′, lo que motiva la existencia del
día y la noche. La Tierra tarda 24 horas en efectuar esta rotación y en relación
a este movimiento se calculan los elementos astrológicos de los planetas
ascendentes, mediocielo y descendentes.
Durante el movimiento de traslación alrededor del Sol, la Tierra pasa por varios
grupos de estrellas que enmarcan el camino espacial de su recorrido y
constituyen el cinturón astral que rodea el ecuador de la esfera terrestre y al
que se le da el nombre de Zodiaco. La anchura del Zodiaco tiene una medida de 8°
30′ por encima y otros tantos por debajo de la eclíptica, que equivale a un
total de 17° de extensión.
El nombre de Zodiaco surgió en el mismo momento del nacimiento de la astrología.
Es una derivación del termino “zoo” que significa animal o fauna y es una
consecuencia primitiva de las imágenes que conforman los grupos de estrellas que
antiguamente fueron identificadas y asimiladas con figuras de animales: Aries es
un carnero, Tauro, un toro, Cáncer, un cangrejo, Leo, un león, Escorpio, un
escorpión. Piscis, unos peces, etc.
El movimiento de la Tierra provoca diferentes posiciones aparentes del Sol con
respecto a nuestro planeta y a su vez produce los equinoccios, los solsticios y
las estaciones. Ello divide el espacio de tiempo transcurrido durante el año en
12 partes o zonas celestes denominadas Signos Zodiacales, por los que transitan
los planetas en sus distintas trayectorias alrededor del Sol.
Las diferencias de todas las órbitas planetarias se deben a la formación de
ángulos distintos en todas ellas en relación con el plano orbital terrestre.
Este hecho produce una extensa gama de influencias planetarias sobre la Tierra y
los seres que habitamos en ella (vegetales, animales y humanos), tanto en su
aspecto positivo como en el negativo.
Cada una de estas zonas zodiacales denominadas signos tiene una extensión de 30°
dentro de la anchura de 360° totales que abarca el Zodiaco.
La astrología es un método verdaderamente interesante de conocimiento para el
ser humano. Aunque actuamos inconscientes de las influencias astrológicas, éstas
están presentes y, en cierta medida, afectan nuestra actividad diaria. Este
hecho lleva a un dilema que nos afecta a todos: los astros que señalan nuestra
vida, ¿pueden modificar el destino si a nosotros nos interesa?
Naturalmente que sí, los astros marcan pautas que determinan nuestro
comportamiento, pero nunca con carácter de obligatoriedad. Los astros nos
indican el camino a seguir, nos advierten de los peligros a que estamos
expuestos, pero nunca nos imponen los hechos como inevitables, ya que por encima
de todos los planetas, de todas las estrellas, de todos los astros y de todo el
Universo, existe la voluntad del ser humano que lo puede todo y que constituye
la personificación de la voluntad superior divina, que es la Vida y que existe
en todo el Universo.
Desde tiempos de Heródoto, pasando por [[Claudio Ptolomeo]] y toda la multitud
de científicos, geógrafos, matemáticos, astrónomos, astrólogos y otros
estudiosos del universo astral, lo cierto es que nunca paramos de descubrir
nuevas teorías sobre zodiaco y astrología, atendiendo al comportamiento de los
planetas y los astros, siempre iremos renovando ideas y aportando nuevos
estudios a la Astrología.