Ángeles
Visualización para conocer a su ángel de la guarda
"Ver" a nuestro ángel de la guarda es tarea sencilla. Sin embargo, para lograrlo debemos comportarnos con humildad y aceptación verdaderas. Si imponemos condiciones o esperamos manifestaciones de poderes angélicos determinadas (que el ángel vuele, por ejemplo) o no sentimos profundo deseo de conocer a nuestro custodio, nada va a suceder, simple- mente porque no estamos preparados.
Listos ? Nos acompañamos con música celestial
Cómodamente recostados sobre el piso, dejamos que los pensamientos se aquieten acudiendo a la relajación ...
Con los ojos cerrados, imaginamos que estamos en el campo, caminando, una noche bajo el cielo estrellado. De pronto, detenemos la mirada en una estrella que comienza a hacerse cada vez más grande y se aproxima.
La compañía de la luz es agradable y cálida, no nos ocasiona miedo, ni percibimos la incomodidad. Por el contrario, sentimos un bienestar que maternalmente nos rodea. La experiencia es muy gratificante ! La disfrutamos y no deseamos salir de este estado.
Sin temor a que la estrella se aleje, prestamos atención a la forma que la luz va cobrando. Primero, se vuelve ovalada luego se angosta un poco, en la parte superior.
En el momento siguiente advertimos que una cara empieza a formarse allí. Como si se tratase de un juego de realidad virtual ; observamos la transformación de la luz en la cara y el cuerpo de un ángel. Permanecemos tranquilos pues sabemos que estamos a punto de presenciar una revelación.
Vemos los ojos formarse, la boca, la nariz. Ya está listo. Se ha completado todo y contemplamos el resultado con admiración y alegría. Podemos ver nítidamente los gestos de nuestro ángel de la guarda : la sonrisa tierna, la mirada acogedora, la dulzura que tanto amor nos inspira.
Visualizamos a nuestro ángel. No precisamos presentarnos pues él nos conoce muy bien. Cuando la imagen del ángel comienza a desvanecerse, desde nuestro corazón le decimos :
Gracias...Hasta pronto Esperamos unos segundos y vemos como recobra la forma y la ubicación de la estrella. Felices por el encuentro, caminamos unos pasos en ese paisaje y, poco a poco, abrimos los ojos.
El bienestar logrado durante la experiencia nos acompañará cada vez que decidamos evocarlo. En el futuro, no precisaremos repetir la visualización ; escucharemos la música elegida y al convocar a nuestro ángel de la guarda inmediatamente lo veremos.