La disciplina oriental tiene un origen
milenario y ha sido considerado exclusivo de las elites. Sin embargo, su uso se
extiende a todo ámbito y clase social, gracias a que goza de una gran
popularidad.
Sus reglas que buscan la armonía y el equilibrio se aplican tanto en ambientes
uniformes como en edificios o espacios enormes, de ahí su gran éxito mundial.
Hoy en día, se podría decir que la cultura del Feng Shui sirve para casi todo.
Aplicada en las casas, edificios y barrios de todo el orbe, el Feng Shui no
conoce de fronteras y tanto en Occidente como en Oriente cuenta con sus propios
defensores y detractores.
Este arte milenario permite transformar las energías adversas del medio ambiente
que afectan negativamente la salud, la economía y las relaciones interpersonales
en otras positivas que generan prosperidad, abundancia y armonía, tanto física
como espiritual.
El maestro Juan Alvarez, director del Feng Shui Cultural Center de Miami,
disertó en Argentina sobre los usos y abusos de la disciplina. Comentó el caso
de Donald Trump cuando, en los años 80, fue asesorado por un maestro de Feng
Shui con la idea de superar su inminente bancarrota. El magnate cambió su cama
de lugar, dio un giro en su vestuario y se plegó ante los consejos milenarios
que, finalmente, le permitieron repuntar su fortuna.
Más allá de las bondades y los augurios de armonía, la creciente
mercantilización de la práctica levantó miradas de desconfianza sobre sus
conceptos. Álvarez no importa quién la utilice, ya que es una práctica abierta
para todos. Álvarez compartió algunas recomendaciones, considerando que la
correcta disposición de colores y objetos convierten los ambientes en “un factor
importante para mantener armonía familiar”.
En cuanto a los conflictos y vibraciones negativas, el experto recomienda no
colocar un espejo detrás de la cama porque puede generar conflictos
matrimoniales, ya que el reflejo da la idea de muchas personas en el lecho.
Tampoco es conveniente situar las camas bloqueando puertas porque trae mala
energía. Señala que el cabezal no debe estar lleno de aparatos electrónicos
porque generaría problemas para dormir. Tampoco es muy recomendable