La decoración constituye todo un arte que,
con mayor o menor suerte, está al alcance de todo el mundo. El Feng Shui,
filosofía ancestral que aporta valores vitales a la configuración de los
espacios arquitectónicos, ha cobrado cierto protagonismo en los últimos tiempos.
La evolución de la arquitectura y el interiorismo hacia conceptos más libres y
funcionales ha traído, entre otras consecuencias, la incorporación al espacio
interior de elementos que tradicionalmente se reservaban a los jardines y
exteriores. Así, materiales asociados hasta hace bien poco con jardines y
terrazas, como es el caso del mimbre o el bambú, se incorporan cada vez más a la
decoración de los comedores y salas de estar, espacios que antes estaban
reservados a maderas nobles y metales.
La consistencia y resistencia a los fenómenos meteorológicos son precisamente
las propiedades que de forma insistente han colocado a estos materiales en
espacios exteriores, pero evidentemente, esto no los excluye de su conveniencia
para ser ubicados en espacios cerrados. En este sentido, los decoradores más
reconocidos del sector a nivel mundial otorgan al bambú un papel muy positivo
como material para muebles, puesto que lo considera como la encarnación más
patente de la Naturaleza en estado original. Podríamos decir que el mueble de
bambú es el considerado como más natural o menos “transformado” por la acción
del hombre.
Así, para el Feng Shui el bambú simboliza crecimiento, auge, agilidad y vida.
Por tanto, constituye un material muy indicado para la creación de ambientes
capaces de canalizar las energías positivas para el hombre.