A la Leo le gusta efectuar lo que considera flirteos
inocentes, expresiones de su libido en libre flotación. No beberá el aire por
ninguna pareja. porque está demasiado satisfecha y contenta consigo misma para
ser agresiva sexualmente.
Su meta es, sin más, hacer que la admiren. Su actitud se puede describir mejor
como artera, lasciva, seductora haragana Cuando un amante la decepciona, no lo
reprende o lo sermonea. Su silencio despreciativo es un arma mucho más mortal.
Raramente es temperamental, ni siquiera cuando está enamorada. Su disposición
básica es optimista, jovial y no pasa a introspecciones. No se atormenta sobre
cuál es la escencia de sus deseos. En el acto sexual trata de dominar, pero con
frecuencia se conforma con una relación equitativa. En el juego preliminar le
gusta que su amante le lama la cara, las orejas y el cuello con suavidad.
También le gusta que recorra con la lengua las piernas y la pala de los muslos.
Le gusta hacer el amor con las luces encendidas, para que su compañero pueda
admirar su cuerpo y comentar al respecto. La necesidad casi compulsiva que tiene
de ponerse de manifiesto la lleva a preferir la posición en que la mujer quede
arriba, para que su pareja pueda continuar mirándola y admirando la belleza
estatuaria de su cuerpo.
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