
Es una yesca, a veces se la puede encender con un gesto, con
una caricia. Y no será una fogata lánguida sino una rugiente conflagración.
Cuando tiene deseos de hacer el amor, lo que ocurre con frecuencia, no le
importará lo anterior. No necesita mucho juego preliminar, puesto que se acelera
de cero al máximo; y no será en horizontal.
Le gusta llevar el control del acto. Empezará los procedimientos en la ducha o
en la tina. Después del talco, el perfume o algún aceite, está lista para pasar
a la habitación contigua y al acto. No trate de sorprenderla. Prefiere saber
siempre qué viene luego.
Debido a su gran aguante sexual también espera que su pareja esté a la altura.
No le interesan las variantes exóticas, sino que la cosa dure. Con
experimentaciones estrambóticas no empezarán los fuegos artificiales. Después de
todo, logra grandes resultados con las variedades convencionales del acto. No
entiende por qué deba agotarse con acrobacias de posiciones extrañas, cuando la
natural conduce por una ruta mucho más directa a transportes equivalentes de
fricción. Mientras ella acaricia sus senos, ella manipula otras partes del
cuerpo.
Lo importante es imponer un ritmo que le complazca. Cuando su pareja esté
lista, también lo estará ella. Una vez en el ritmo ella sigue, y sigue, y sigue,
y sigue; el coito se convierte en una lid salvaje cuyo galardón es el orgasmo.
Puede usted estar seguro de que llegará a él y más de una vez. Le gusta el coito
prolongado y tiene una capacidad inusitada para hacer el amor con frecuencia.
Una solución satisfactoria; el vibrador. Cuando su pareja se cansa, los
vibradores pueden ser los mejores amigos de una mujer. La mujer capricornio
puede parecer fría, pero es sólo una armadura. Una vez que se arroja, podrá
usted desencadenar todo un cargamento de sorpresas de esta fascinante caja de
Pandora.
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