Rituales de magia
PROPÓSITO.
Estas técnicas pueden utilizarse para proteger la propiedad, a la gente, a los
animales domésticos o a los que prefiera, y también para asegurar sus posesiones
durante cualquier período de ausencia. Yo las he utilizado constantemente a lo
largo de muchos años, fundamentalmente para otra gente, con resultados
espectaculares. En cierta ocasión, unos amigos míos que se estaban planteando
pasar una semana fuera, me pidieron que situara una protección en torno a su
casa. Invoqué al rayo de Anubis y le encomendé a dicha deidad el cuidado de la
casa de mis amigos durante su ausencia. Todo marchó perfectamente bien hasta que
volvieron, cuando el vecino de la casa de al lado, y otras dos personas de la
misma calle, les preguntaron por qué habían dejado un gigantesco perro negro
alrededor de la casa durante su ausencia, y quién se había encargado de dar de
comer al animal. Protestaron que ellos no habían hecho tal cosa y pidieron una
descripción del animal. Una persona afirmó que era una especie de perro
alsaciano, mientras que otra lo describió como un perro de aspecto egipcio con
grandes orejas. Ni que decir tiene que no se le volvió a ver, pero cumplió su
misión gracias a Anubis.
MÉTODO.
Los espíritus de los elementos. Este método es sólo para los que estén
experimentados en la magia y acostumbrados a trabajar con estas inteligencias.
Las salamandras son protectoras de
primera clase de las personas pero no siempre las mejores para proteger la
propiedad, lo que se debe a que, al igual que de-terminados perros guardianes,
tienden no a impedir la entrada a los intrusos, sino más bien a dejarlos entrar
y a atacarlos luego, en algunos casos con resultados casi fatales.
Pídale a su salamandra que le proteja
personalmente, pero no la deje a ella ni a sus amigos alrededor de su casa
cuando se marche de ella.< Como descubrieron para su desgracia los profanadores
de la tumba del Rey Tut, los resultados finales pueden ser desastrosos, a menos
que el transgresor se encuentre en buenas relaciones con esos diminutos pero
fieros animales y sea capaz de contrarrestar sus instrucciones originales. Es
mucho mejor pedir la ayuda de los elementos del aire o de los elementos de la
tierra.
Los primeros (sílfides) trabajan como
distractores; es decir, un ladrón ve sus propiedades y le brillan los ojos ante
la perspectiva de apoderarse de ellas. Pero entonces intervienen las sílfides
(lo hacen siempre, ya que su punto fuerte es la actividad mental y el
movimiento), iniciándose de in-mediato el proceso de distracción.
El delincuente empezará a ver-se asaltado
por dudas: después de todo, quizá no haya en la casa nada que merezca la pena,
es posible que sea mejor asaltar esta otra casa de un poco más abajo, pues la
gente que vive en ella parece más acomodada, etc.
Las sílfides trabajan a través de los
procesos mentales.
Al ser un elemento de la tierra, los
gnomos trabajan de manera mucho más práctica, dificultando la entrada, haciendo
que sea imposible atravesar las puertas, asegurando bien los cerrojos, y
procurando que aparezca un policía justo en el momento necesario. Querido mago o
maga, si me encomienda a un elemento del aire o de la tierra la protección de la
propiedad de unos amigos, acuérdese de despedirle y darle las gracias cuando
haya acabado. De lo contrario, sus amigos pueden encontrarse a su vuelta