Los parapsicólogos se percataron desde un
principio de que los contenidos mentales de los médiums en trance se
reordenaban, dando lugar a una personalidad por completo diferente a la usual.
La existencia de contenidos psíquicos subterráneos (similar al inconsciente
freudiano) fue entrevista por los primeros parapsicólogos (Daumer le llamó
Doppel-Ich, du Prel sujeto trascendental, Myers Yo subliminal, Richet yo
reservado).
La parapsicología topó frecuentemente con
el rompecabezas de la personalidad múltiple, y de una forma aparentemente
incomprensible, existió en ella un afán por intentar separarla de la mediumnidad
aunque nunca lo consiguió. Cuando la personalidad era la de un fallecido se
hablaba de mediumnidad, y cuando no se conseguía identificar se hablaba de algún
tipo de patología psíquica.
Para su obra The Psychology of a Multiple Personality, ET Aul eligió una vieja
foto de 1932. En ella una niña "múltiple" produce extraños efectos "fantasmales"
Uno de los casos más antiguos y célebres que se conoce de disociación mental,
fue el de Félida X., estudiado hacia 1.860 por el doctor Azam de Burdeos. Esta
mujer de carácter triste y retraído, caía en un trance del cual salía con una
personalidad alegre y extravertida, en el que recordaba su anterior estado
psicológico como una enfermedad. Cuando regresaba a su primera identidad
olvidaba la segunda. Aquello le llevaba a situaciones incomprensibles para ella.
En una ocasión se encontró vestida de luto en un entierro y
sin poder recordar quién era el muerto. Su embarazo le pareció inconcebible, al
haber quedado encinta estando dominante su segunda personalidad. Después de
aproximadamente treinta años su identidad "original" pasó a ser la suplente. En
1.908, una parapsicólogo de nombre Boris Sidis, recogió en su obra Personalidad
múltiple el caso de un sacerdote llamado Hanna que tras sufrir un accidente
perdió la memoria, viéndose en la necesidad de volver a aprender incluso el uso
de las cosas más sencillas. A las cinco semanas comenzó a tener unos raros
sueños en los que se manifestaba su identidad original, y una semana más tarde
consiguió recordar su vida anterior; cuarenta y cinco minutos después se durmió,
al despertar volvió a adoptar su segunda personalidad. Este intercambio se
mantuvo hasta que un día aparecieron confusamente ambas identidades al mismo
tiempo. La pugna llegó a su fin cuando reconoció como suyas las dos
personalidades.
El parapsicólogo y psicólogo suizo Thédore Flournoy (1.854-1.920), investigó la
presentación de contenidos inconscientes en la escritura automática de los
médiums, descubriendo la "dramatización" que se llega a alcanzar durante el
estado de trance, capaz de enlazar recuerdos olvidados por el consciente dando
la apariencia de percepción extrasensorial. Rudolf Tischner estudió el fenómeno
siguiendo el trabajo de Flournoy.
En un médium observó una predisposición a
alterar el orden de las letras (por ejemplo Airam en lugar de María), lo que le
permitió descifrar el nombre de "Sutsirch" (Christus leído al revés), con el que
firmaba un "guía" de otro practicante de la escritura automática seguidor de la
teosofía. También apreció la manifestación conjunta de dos personalidades al
mismo tiempo en las cartas escritas por otro sujeto, cuya segunda identidad se
encargaba de mezclar rasgos con trazos más gruesos que al ser examinados en
cierto orden llegaban a formar palabras y frases completas. En el caso de Sally,
una mujer que llegó a poseer cuatro personalidades diferentes, su tercera
identidad se manifestaba por medio de la escritura automática a través de la
primera.
El trastorno de la personalidad múltiple nunca fue bien comprendido por la
parapsicología; y jamás ha sido admitido del todo por la neurociencia, dando
lugar a diagnósticos basados en la psicosis y la esquizofrenia. Los
parapsicólogos han querido separarlo de la mediumnidad, los ocultistas y los
espiritualistas han intentado combatirlo siguiendo sus filosofías mediante
sesiones exorcistas. Durante la década de los años ochenta el aspecto de la
cuestión comenzó a cambiar. En 1.983 el neurólogo Christie Ludlow, usando un
programa informático capaz de separar un sonido por frecuencias, llegó a la
conclusión de que las distintas voces de un múltiple varían tanto entre sí como
las emitidas por diferentes personas.
El
psiquiatra Frank Putman trabajó con 150 pacientes, y junto al especialista en
electroencefalogramas Monte Buchsbaum examinó las ondas cerebrales de diez
sujetos que se mostraron completamente diferentes para cada personalidad. Junto
con Daniel Weinberger escrutó en la circulación sanguínea de sus cerebros, y los
sometió a toda clase de pruebas psicológicas. Las diversas identidades de un
múltiple se descubrieron tan auténticas como la original. Una mujer tenía
períodos menstruales por cada personalidad (varios al mes); un hombre poseía una
identidad que hablaba en ruso, sin que hubiera forma de averiguar cómo había
aprendido ese idioma; otro era zurdo pese a que jamás hubiera escrito con su
mano izquierda ni una palabra.
Pero las habilidades de los sujetos no se
limitaban al plano de la información o a cuestiones de ámbito psicológico. Si
resulta notable el caso de un individuo que necesitaba gafas en una sola de sus
identidades, el analizado por el psiquiatra Bennett Braun nos desorienta de las
teorías médicas de moda referentes al sistema inmunológico, ya que su
protagonista presentaba una alergia a las bebidas cítricas en todas las
personalidades salvo en una.
Los múltiples suelen presentar más de dos personalidades (un sujeto llegó a las
veintidós), y comparten una características comunes. Mezcladas entre otras, se
observa predominantemente una personalidad infantil, una del sexo opuesto y una
depresiva o violenta. Todos padecen algún tipo de jaqueca, son inteligentes y
poseen capacidades artísticas. La mayoría de los médiums presentan a su vez
estas características. Al igual que la "mútltiple" Nadia realizaba dibujos
sorprendentes, el médium Luis Antonio Gasparetto es capaz de pintar cuadros con
los estilos de diversos pintores fallecidos, y lo mismo que Leonard era un
experto en música, Rosemary Brown componía dictada por los espíritus de famosos
músicos. Durante el trance las partes aisladas de la mente parecen dejar de
cooperar entre sí, esto se traduciría en un afloramiento de contenidos basados
en cómo el factor psi estructura la realidad, pues ambas disciplinas artísticas,
aunque este sea un modo muy restringido de definirlas, comparten una base
matemática fractal.
Un rasgo de los más interesantes para la parapsicología es la personalidad que
suelen desarrollar cargada de un fuerte apasionamiento religioso, dadas las
correlaciones existentes con fenómenos como el de la posesión, sea de índole
relativamente benigno del tipo de las atribuidas a las sesiones espiritistas, o
las que aparentemente interviene un espíritu con intenciones demoníacas, lo que
daría explicación a las reacciones producidas exclusivamente por los símbolos
religiosos que le son familiares a los poseídos.
Alrededor del 90% de las personas
desdobladas, pasaron por una infancia difícil, sufriendo malos tratos o abusos,
casi siempre antes de los diez años, de forma que un complicado mecanismo de
defensa psicológica se ponía en acción; una mezcla entre protección y olvido.
Los investigadores poco amigos del animismo, defensores de la hipótesis
fundamentada en un dominio de espíritus intrusos, que afirman ser incomprendidos
por la neurociencia en general, tienen serias dificultades para mantener sus
bases frente a hechos como el protagonizado por Marion. A los seis años de edad
se enamoró del defensor George Kirby, un personaje de la serie norteamericana de
televisión Topper.
Cuando su padrastro la
maltrataba deseaba la aparición del protector Kirby, así que la noche en que fue
violada sexualmente por el marido de su madre surgió su identidad llamada
Goerge. A partir de entonces George tomaba el control del cuerpo en los momentos
tensos y en las situaciones conflictivas comportándose tal como lo haría un
hombre. Con el paso del tiempo sus condiciones mentales se complicaron, no faltó
una inclinación religiosa que asumió el nombre de Mary.
La similitud entre disociación de la personalidad y mediumnidad llega a un
extremo tal, que resulta imposible considerar que se tratan de dos fenómenos
diferentes.
Los parapsicólogos, con los
recursos a su alcance, describieron unos cambios psicofisiológicos en los
médiums, análogos a los delineados por la neurociencia, y vieron una aparente
adquisición de información imposible de ser obtenida por los sistemas
ordinarios.
La probabilidad de que la información
fuera facilitada gracias a una comunicación con los difuntos, no se puede
considerar desde una perspectiva capaz de explicar la totalidad del fenómeno. Y
su vieja enemiga, la hipótesis de la percepción extrasensorial (el médium
extraería la información de las personas presentes) aunque especulemos con una
superutilización de ella, resulta igualmente incompleta para solventar esta
enigmática cuestión.