La hiperestesia es una agudización
inhabitual de los sentidos, es otra facultad de la percepción extrasensorial. En
la actualidad los fenómenos hiperestésicos son conocidos y sabemos los
diferentes mecanismos anátomo-fisiológicos de su producción, por lo que más que
fenómenos paranormales deben considerarse extranormales.
De todas formas vamos a reseñar algunos conceptos que creemos apropiados para
que se valla Vd. familiarizando con toda esta terminología.
Una persona puede poseer conocimientos hiperestésicos de un solo sentido, pero
no tiene por qué poseer una exaltación de todos. Según este concepto podemos
efectuar la siguiente clasificación.
a) Hipercusia:
Hipersensibilidad auditiva; audición mucho más aguda de lo normal. El individuo
capta una serie de sonidos que no son perceptibles por los habituales de su
especie.
b) Hiperosmia:
Agudización excesiva del olfato, tanto en intensidad como en distancia.
c) Hipergeusia:
Hipersensibilidad gustativa. Capacidad gustativa exaltada en comparación con la
normalidad.
d) Hiperafía:
Sensibilidad táctil muy superior a la estructura biológica correspondiente.
Como decíamos anteriormente, la parapsicología, de hecho, no estudia esta
problemática, pero existe un fenómeno, englobado dentro de la hiperestesia, la
percepción dermo-óptica que creemos que es sumamente interesante y que vamos a
desarrollar a continuación.
Percepción dermo-óptica
Últimamente los científicos han descubierto una nueva clase de visión, por medio
de la cual las personas son capaces de leer las palabras impresas o de
distinguir los colores, mientras sus ojos están vendados. A esta nueva facultad
se le denomina percepción dermo-óptica o visión de la piel.
Los experimentos han demostrado que las zonas más sensibles y que reaccionan más
activamente son las puntas de los dedos, las cuales se ponen en contacto directo
con el objeto para distinguir colores y formas.
Aunque no tenemos noticias de la percepción dermo-óptica hasta mediados de este
siglo, sin duda alguna esta facultad ha existido desde el origen del hombre.
En 1.962, el Dr. Isaac Goldberg descubrió que una mujer, Rosa Kuleshova, de
nacionalidad Rusa, podía distinguir los colores, las fotografías, etc., mientras
tenía los ojos vendados. Rosa había descubierto sus facultades mientras enseñaba
a leer por el método Braille a niños ciegos.
desde el año 1.962 hasta la actualidad, tanto rusos como americanos están muy
interesados en la percepción dermo-óptica e intentan desarrollar una serie de
técnicas y aparatos para aplicarlo al mundo de los invidentes.
¿En qué se basa la percepción dermo-óptica?
Sin duda alguna, el término "visión a través del tacto" no parece realmente tan
raro, si nos detenemos a pensar que el tacto fue el primer sentido que se
desarrolló en el hombre y que posteriormente, con el paso del tiempo, se ha ido
atrofiando.
La visión normal es percibida a través de nuestros ojos; captamos las imágenes,
éstas quedan impregnadas en la retina y, posteriormente, la energía luminosa que
hemos recibido se transforma en energía eléctrica y a través de los diferentes
nervios ópticos, las imágenes se hacen conscientes en nuestro cerebro. Nosotros
vemos con lo ojos, pero entendemos y sabemos lo que estamos viendo gracias a
nuestro cerebro.
Por otra parte, parece ser que todos los objetos emanan radiaciones de luz
infrarroja; esta luz es invisible a la vista humana normal, pero a través de
estas radiaciones también podemos efectuar las diferentes representaciones
visuales, en los centros del recuerdo visual, en el cerebro.
La percepción dermo-óptica se basa en la captación de los rayos infrarrojos por
medio de los receptores cutáneos, los cuales a su vez estimulan los símbolos
visuales que están almacenados en los centros nerviosos.
Actualmente se está trabajando en este campo y los experimentos que se han
efectuado demuestran de una forma concluyente que los rayos infrarrojos que
despiden los cuerpos son captados por el cerebro a través de los receptores que
se encuentran diseminados en toda la piel.
Datos experimentales
Una de las experiencias mas estudiadas en el laboratorio de experimentación es
el caso de Rosa Kuleshova y después de innumerables pruebas se demostró, más
allá de toda duda, que rosa era capaz de leer impresos y de distinguir
diferentes colores, con las puntas de los dedos; tenía los ojos vendados y no
podía ver nada. Se observó también que sus facultades se extendían más allá de
las puntas de sus dedos; se obtuvo el mismo resultado positivo con las
terminaciones dérmicas de los codos.
Los investigadores rusos, que han sido los que han estudiado más el fenómeno,
afirman:
"Si una persona ha sido ciega de nacimiento, debe crear su facultad de lectura
por medio de símbolos táctiles. Sin embargo, si una persona se ha convertido en
ciega después de haber aprendido a leer y a distinguir los diferentes símbolos,
esa persona tiene todos estos símbolos visuales almacenados en los centros del
recuerdo de su cerebro. La percepción dermo-óptica puede servir de gran ayuda al
ciego, ya que el sujeto puede combinar la facultad de percepción dermo-óptica
con su recuerdo visual".
Conclusiones prácticas
Cualquier persona puede ejercitarse en adquirir la percepción dermo-óptica;
primeramente debemos hacer que nuestros dedos sean mucho más conscientes; por
consiguiente, tenemos que desarrollar nuestra sensibilidad con una serie de
ejercicios muy sencillos y que sin darnos cuenta nos llevarán a apreciar que
nuestro tacto va adquiriendo diferentes matices.
Un primer paso será la introducción de las puntas de los dedos, muy lentamente,
en agua templada, siempre con los ojos cerrados. Al principio es posible que no
nos demos cuenta de que nuestros dedos hacen contacto con el agua; al cabo de
varios ejercicios no tendremos ningún problema en apreciarlo. Este
insignificante experimento quiere decir que nuestros dedos se hacen más
sensibles a medida que nos esforzamos en desarrollar su sensibilidad.
Otro ejercicio que ayuda al desarrollo de la percepción dermo-óptica es tocar
diferentes materiales como, por ejemplo, sal, azúcar, arena y diferentes
sustancias granulosas, relacionando por medio del tacto la sustancia en
cuestión. A medida que vayamos progresando, sentiremos la diferencia entre
madera y papel, plástico y metal, lana e hilo, porcelana y cristal, cabello y
pelo de animal,etc...
Este método no ayudará a aumentar nuestra sensibilidad al tacto y diferenciar
diferentes objetos y texturas. Un paso importante y difícil es la
experimentación con colores. Primero empezaremos con el negro y el blanco, para
lo cual se puede utilizar un tablero de ajedrez; posteriormente podemos ampliar
nuestra gama de colores, pero siempre poco a poco y sin perder la confianza en
nosotros mismos.
La percepción dermo-óptica posee un campo de estudio ilimitado que puede suponer
grandes mejoras sociales y es muy posible que, gracias a estos estudios, llegue
un día en que la ceguera no sea más que una desventaja y la visión de la piel se
convierta en un sustitutivo.