La mayoría de las personas tienden a
identificarse con su signo solar (el signo que transitaba el Sol en el momento
del nacimiento) y sin embargo, se trata únicamente de uno entre muchos elementos
que componen la Carta Natal. Incluso, muchas veces no reconocemos en nuestra
personalidad algunos aspectos atribuidos al signo del Sol.
El signo solar representa al "Sí Mismo" o "Self" o "Yo Verdadero", nuestra
naturaleza esencial o el "quien somos", pero lo que los demás perciben de
nosotros -e incluso lo que nosotros mismos auto percibimos - es la personalidad
-etimológicamente: máscara- y ella está representada por el signo ascendente.
El signo ascendente es el que ascendía en el horizonte en el instante de nuestro
nacimiento y muestra -junto con otros factores de la Carta Natal- el "como soy"
en contraposición al "quien soy" del signo solar y se calcula básicamente según
la hora y lugar del nacimiento.
También es el primer gran indicador kármico, pues revela las características
personales distorsionantes heredadas de vidas pasadas y que deberemos
transformar en nuestra actual existencia.
En la consulta, el análisis en profundidad del signo ascendente suele aportar
mucha y valiosa información acerca de nosotros mismos, nuestras conductas y las
tareas (desafíos) que enfrentamos como parte de nuestro proceso evolutivo.