
Todas las religiones se sirven de su fuerte
carga simbólica de vida y energía. Celebraciones, rituales esotéricos,
funerales, ofrendas, las velas son poderosas fuentes de poder. Con las velas
potenciamos nuestros deseos y peticiones, a la vez que amplificamos nuestro
pensamiento y energía. En la religión católica, son miles los devotos que rezan
a sus santos con velas o cirios que colocan encendidos en altares para la
petición de un favor, un milagro o en señal de agradecimiento por algo
concedido.
La vela utilizada en un ritual debe encenderse con una cerilla o alguna ramita
prendida. Sobre todo no debe apagarse soplando o comprimiendo la mecha con los
dedos. Los profesionales aseguran que es muy importante que se haga con un
apagador de velas de metal. Si no dispones de uno, puedes utilizar un vaso o una
copa de cristal, que también puede ser metal, aunque lo más recomendable es el
apagador. Además de fijarnos en la manera de encender y apagar una vela, lo más
importante es la fe de la persona que lo hace ya que su fuerza y energía marcará
el éxito del ritual.
Las velas tienen su propio lenguaje. Y no sólo sus colores transmiten diferentes
propiedades. Su forma de arder, el color de la mecha y el movimiento de la llama
nos muestran cómo se está desarrollando el ritual e indican mensajes ocultos. Si
la vela arde con llama alta y brillante nos está indicando buena suerte. Si
utilizamos más de una vela y todas arden de esta manera especial será señal de
muy buenos augurios. En cambio, si la llama de una vela cae hacia abajo y se
eleva repetidas veces, se trata de una mala señal. Este movimiento nos está
advirtiendo de un peligro.
Si la punta de la mecha se pone brillante tendremos éxito. Si este brillo dura
mucho tiempo nuestro éxito también. En cambio, si se desvanece pronto será un
éxito corto. Si la llama arde lentamente y no se eleva nos indica poco éxito en
nuestros proyectos actuales. Si la llama se mueve en espiral o no para de dar
vueltas nos muestra precaución y cuidado con las personas cercanas que nos
podrían traicionar. Si la llama chisporrotea es sinónimo de desilusión y se
apaga repentinamente, señala que pronto nos comunicarán una pérdida.