Un paradigma es un marco conceptual de
referencia que nos permite situarnos en un contexto determinado para comprender
o llevar a cabo una cuestión determinada. Los paradigmas del Taller de Trabajo
con sueños provienen esencialmente de cinco fuentes: la teoría psicológica de
Carl G. Jung y sus discípulos, la psicología transpersonal de Grof y sus
cofundadores, la tradición ancestral de distintos pueblos que trabajan con
sueños, la llamada filosofía perenne o metafísica y la experiencia cotidiana:
Los sueños, sean lo que sean, dejan dentro de nuestra memoria una serie de
imágenes o escenas susceptibles de ser recordadas, estudiadas y, en cierta
medida, interpretadas o comprendidas. Y podemos aplicar estos conocimientos en
beneficio de nuestra evolución personal y social.
Para los efectos de este taller, consideramos que nuestra conciencia comprende
tres planos: el subconsciente, el consciente y el supraconsciente. El
subconciente podría compararse con un sótano donde se almacenan nuestras
experiencias en forma de sentimientos, impresiones e información sensorial. El
conciente comprende los procesos mentales con los que nos identificamos
cotidianamente. Y el supraconsciente es el plano de la divinidad inherente al
ser humano, las ideas perfectas y el conocimiento directo. En condiciones
ordinarias sólo tenemos acceso a los procesos conscientes, sin embargo, durante
los sueños y otros estados modificados de conciencia, podemos tener acceso a lo
que se encuentra en nuestro subconsciente y en nuestro supraconsciente.
En los sueños podemos ser partícipes u observadores, podemos tener un cuerpo
físico distinto, podemos tener el cuerpo de otra persona, de un animal o no
tener cuerpo alguno, por eso utilizamos la figura de el ego del sueño para
referirnos al enfoque de nuestra conciencia durante el estado onírico.
Por regla general, las imágenes que aparecen en nuestro sueños, ya sean
simbólicas o literales, sustituyen o expresan las emociones o ideas que
asociamos a cada imagen.
Existe una especie de almacén de las experiencias colectivas (el inconsciente
colectivo, la estructura genética, los registros akáshicos, etc.) que nos
permite recurrir a imágenes o escenas que denominamos simbólicas o arquetípicas,
susceptibles de ser interpretadas y utilizadas dentro de la interpretación
onírica.
Todo ser humano, ya sea hombre o mujer, tiene un aspecto femenino y otro
masculino (ánima y ánimus) que ha de llegar a conciliar dentro de sí en el
transcurso de su proceso evolutivo; y las actuaciones de los personajes
masculinos y femeninos que aparecen dentro de nuestros sueños, reflejan el
estado de armonía o desarmonía entre ambas partes de nuestra psique.
Por regla general, los personajes que aparecen dentro de nuestros sueños
representan tendencias existentes dentro de nuestra propia psique. Entre más
familiares nos resulten, significa que dichas tendencias están más cercanas a
nuestra conciencia y entre más desconocidas nos parezcan, esto indica que se
encuentran más soterradas dentro de nuestro subconsciente.