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Honremos a
nuestro Protector, San Judas Tadeo, con una buena Confesión y una
Comunión fervorosa. Así nos haremos más agradables a Dios y obtendremos del
Santo Apóstol más fácilmente la gracia que pedimos.
Bondadoso Protector mío, San Judas Tadeo, que
recibiste del Salvador la gracia de la vocación al apostolado para seguirle más
de cerca en la práctica de las virtudes y predicar su Evangelio, que tuviste el
don de conmover los corazones con tus ejemplos y tus enseñanzas, el poder de
obrar milagros, y que diste tu vida en defensa y testimonio de la Fe, recibe mis
parabienes por estos grandes privilegios, y acepta gustoso esta visita que te
hago en agradecimiento de favores obtenidos y para obtener nuevas gracias por tu
mediación. Alcánzame un grande amor al Divino Maestro, que me aliente en la
práctica de la virtud, me consuele en mis tribulaciones y sostenga mi esperanza
cuando el infortunio y la desgracia me acrisolen. No permitas jamás que la falta
de confianza en la Providencia divina me aparte del amor y servicio de Dios.
Dame tu protección, San Judas Tadeo, y alcánzame lo que necesito y pido
para mi bien temporal y eterno. Amén. |