También en el lugar de trabajo, los
principios del Feng Shui nos ayudan a rodearnos de corrientes energéticas
positivas y armónicas que nos permitan encauzar nuestra trayectoria personal
hacia el equilibrio emocional, físico y psíquico.
El Feng Shui busca la armonía de nuestro entorno y los elementos que lo componen
de forma que se transformen en fuente de energías positivas, como instrumento de
desarrollo personal y felicidad.
El espacio en el que trabajamos cobra una especial importancia en esta labor,
por cuanto que, con demasiada frecuencia, pasamos más tiempo en él que en
nuestro propio hogar. De hecho, multitud de empresarios han tomado como modelo
los preceptos del Feng Shui a la hora de configurar o cambiar sus instalaciones,
conscientes de que toda ayuda es buena para aumentar la rentabilidad de su
actividad empresarial.
De este modo, estamos asistiendo cada vez más a la proliferación de espacios
reservados para el descanso y el relax en los edificios de oficinas, así como a
una auténtica revolución en la decOración y la configuración de los espacios de
trabajo.
Así, la tendencia actual marca una preferencia cada vez mayor a los espacios
diáfanos, dejando obsoletas las excesivas fragmentaciones que provocaban un
número exagerado de pequeños y claustrofóbicos despachos. El objetivo, además de
crear un clima que invite a la interrelación de los empleados, pasa por
posibilitar un mayor flujo de energía y en consecuencia un equilibrio mucho más
fácil de lograr.
Por otra parte, la decOración vegetal se ha convertido en un elemento
importante, aunque para el Feng Shui su idoneidad no está en su papel como
decOración tanto como en su condición de fuente energética y generador de vida,
además de ayudar a conformar un entorno agradable y bello, sobre todo si
decoramos con bambú.
También las obras de arte contribuyen a generar un entorno agradable y armónico,
así como la abundancia de luz, los colores cálidos pero suaves para decorar las
paredes y la presencia de espejos.
LAL/AGENCIAS