Magia Gitana
Para que la vida
nos sorprenda con el descubrimiento de esa persona capaz de comprometerse
afectivamente en una correspondencia mutua que propicie la concreción de una
pareja estable; el ritual lo debemos hacer durante la faz de la Luna Nueva, ya
que este ciclo colabora con un comienzo lento de la afinidad pero con la fuerza
necesaria para sortear los obstáculos que se presenten, prevaleciendo el vínculo
a pesar de las dificultades; en cambio, si por no consultar el calendario lunar,
lo realizáramos durante una noche de luna llena, estaríamos corriendo el riesgo
de atraer un noviazgo muy apasionado pero de corta duración.
En la primera noche de Luna Nueva hay que encender dos velas rojas sobre una
mesa dispuesta con un mantel, que tenga en su centro un jarrón con flores; y
sobre un costado se colocarán tres copas junto con una botella de vino fino
tinto sin abrir y dos manzanas rojas. Estando todo dispuesto allí, se deberá
tomar un baño caliente con los pétalos de nueve rosas, procurando que el agua
con los mismos recorra toda la piel; perfumar el cuerpo con colonia de rosas y
vestirse con tonos rojos, rosados o en su defecto, colores claros. Es importante
que mientras se avanza en la ceremonia se tenga en mente todo el tiempo la
intención, que debe centrar la atención de quien lo ponga en práctica, mientras
dura la misma. Acercarse a la mesa, descorchar el vino, servir dos copas a un
cuarto de su capacidad, mientras se evoca mentalmente y se solicita a los
espíritus de luz por el encuentro de esa alma con quien merezca la pena
compartir el amor; por que esa persona sea reconocida en cualquier circunstancia
de la vida como tal, y por que sea posible la verdadera unión de la sangre y el
aliento en un proyecto conjunto de vida a futuro. Se toman con cada una de las
manos una copa, se las hace chocar semejante a un brindis, y se vuelca el
contenido de ambas en la tercera que se encontraba vacía en la mesa y a la
espera; seguidamente se debe beber de dicha copa todo el vino de una sola vez,
sin apoyarla sobre la mesa antes de haberla vaciado. Este preceptivo debe de
hacerse los tres primeros días de Luna Nueva y durante tres lunaciones
consecutivas, completando así un total de nueve días de sortilegio.