En el Perú, a 400 kilómetros al sur de Lima
y a 50 kilómetros de la costa del Pacífico, se extiende la meseta desértica de
Nazca, cubierta de gran cantidad de dibujos y figuras geométricas que solo
pueden apreciarse desde el aire.
No fue sino hasta 1927, mil años después de la presunta desaparición de los
nazcas, que comenzamos a vislumbrar la magnitud del misterio, cuando un piloto
peruano descubrió casualmente la increíble red dibujada en el suelo. El
arqueólogo americano Paul Kosok, el primer investigador que intentó resolverlo,
llegó al lugar en 1939.
Un Inmenso Yacimiento Arqueológico
Increíbles figuras de animales se encuentran en las pampas de Nazca.
Extendiéndose sobre más de 500 Km2, las líneas de Nazca fueron trazadas
despejando la fina capa de piedras oscuras que cubren el desierto para dejar al
descubierto el suelo más claro.
Hay marcas de tres tipos bien definidos: líneas rectas, en zigzag o dibujos
espirales que pueden alcanzar hasta 5 Km de largo; figuras geométricas en forma
de franjas de gran tamaño que se asemejan a las "pistas de aterrizaje";
representaciones de animales que sobrepasan frecuentemente los 150 metros de
largo.
En la ladera de ciertas elevaciones que bordean el desierto, dibujos de seres
humanos de una ejecución diferente y más primitiva que son atribuidos a los
paracas, predecesores de los nazcas en la región.
Las figuras trazadas geométricamente a través de los relieves del terreno, como
si estos no existieran, y recubiertas por el polvo de los siglos resurgieron en
todo su esplendor gracias al trabajo de una matemática alemana llamada María
Reiche. Les dedicó toda su vida a partir de 1945, dividiendo su tiempo entre la
investigación y la conservación de las líneas trazadas en el cielo.
¿El Mayor Libro Astronómico?
Al igual que Paul Kosov, al que comenzó por secundar y a quién debemos la
definición anterior, María Reiche piensa que las líneas rectas (que forman
generalmente motivos solares que se entrecruzan) constituyen una especie de
calendario astronómico que permite calcular fechas y estaciones.
¿Quiénes y qué aparatos utilizaron para hacer estas figuras, si solo se pueden
ver desde el cielo?
Pero los estudios por computación realizados en 1968 por el astrónomo
norteamericano Gerald Hawkins (famoso por descubrir los alineamientos
astronómicos de Stonehenge) no permiten encontrar una cantidad de alineamientos
suficiente para sobrepasar el simple efecto de la casualidad.
Sin embargo, la etnóloga Simone Waisbard y su hijo Jack, experto en informática,
se percatan al estudiar el plan del conjunto de figuras geométricas y de
representaciones de seres vivos, de que se trata de un calendario meteorológico.
O más bien de numerosos calendarios superpuestos en el curso de los siglos, lo
que deja suponer por ejemplo la sobreimpresión de una "pista" sobre un magnífico
pájaro de más de 100 metros de longitud. Otro experto en el tema, el explorador
inglés Tony Morrison, atribuye a los dibujos trazados un significado religioso,
basado en las costumbres y en la religión de los nazcas. Para él, las líneas son
senderos sagrados que unen altares (que pueden ser materializados por los
numerosos montículos de piedras unidas por estas líneas); los dibujos, homenajes
a los dioses del cielo, y las grandes "pistas", los lugares de reunión para el
culto.
Transportar y Levantar Estatuas
¿Cómo pudieron los nazcas trazar dibujos tan perfectos sin verlos? María Reiche
afirmó que lo hicieron agrandando "maquetas", de las que encontró huellas cerca
de algunas figuras animales.
¿Qué finalidad tienen esas figuras? ¿Son un libro astronómico, un sistema de
riego, una manera de orientarse desde el aire?
El norteamericano Jim Woodman, junto al aeronauta inglés Julian Nott, intentó
probar que los nazcas sabían fabricar globos aerostáticos para supervisar el
trazado de las figuras. Trabajando a partir de dibujos encontrados sobre piezas
de alfarería y después de constatar la presencia de huellas de fuego al centro
de la red de las pistas, fabricó un globo en 1975, el Cóndor I, con cuerdas y
telas del mismo tipo de las que fueron encontradas en las momias nazcas, y le
colgó una barquilla de caña en forma de pequeña góndola. El globo se elevó 90
metros antes de caer, salvándose milagrosamente ambos aeronautas.
Pero existen pruebas de que los nazcas pudieron volar... Hipótesis osada pero
más sensata que la del suizo Erich von Daniken, para quien las "pistas" serían
un aeropuerto rudimentario para extraterrestres que vinieron a visitar nuestro
planeta en el pasado. A menos que los magníficos dibujos de animales sean una
señalización gigante edificada por los fieles en el curso de los siglos para
guiar a unos "dioses" para su hipotético retorno.