1.
No practicaré la adivinación ni la predicción para satisfacer los mórbidos
anhelos de los curiosos.
2. No intentaré sorprender ni jugar con la credibilidad de otro, únicamente daré
satisfacción a las consultas de aquellos que tengan un problema que no puedan
resolver ellos solos y busquen ansiosamente ayuda; en lugar de avanzar un
propósito, me esforzaré por estimular el pensamiento recto, que contribuya a
evitar y mitigar una condición desfavorable que vea en actividad,
interpretándola en términos de influencia, antes que en términos de hechos;
enseñando siempre una doctrina de libre albedrío y autocontrol emocional que sea
antítesis de fatalismo o predestinación implacable.
3. No daré consejo a persona alguna que contribuya a perjudicar a terceros, o
que se aproveche o pretenda aprovecharse injustamente de ellos.
4. Nunca efectuaré manifestación o interferencia que vaya en detrimento de
cualquier manera, de otro astrólogo.
5. Si un astrólogo me llamase a consulta le ayudaría con la plenitud de mi
saber.
6. Siempre trabajaré por enriquecer mis conocimientos y por enseñarlos a quien
considere digno de seguir mis pasos.
7. Consagraré mis energías sin escatimarlas a mejorar la comprensión humana y
las relaciones de las personas, en beneficio de un mejor entendimiento y
servicio de la sociedad.
8. Quiera el Creador que colocó los planetas en sus órbitas para guiar los
destinos del hombre, preservarme proporcionalmente a la fidelidad en que yo siga
las leyes que se me han ordenado enseñar.