El Reiki de los comienzos era espiritual y
altruista, incluso gratuito... y los grandes fundadores de tradiciones como Buda
o Jesús eran modelos de realización para sus practicantes.
Desafortunadamente, la genealogía del Reiki-Usui ha tendido hacia la pérdida del
sustrato espiritual, desde el momento en que se trajo a Occidente vía Hawai. El
Reiki, originalmente abierto, accesible, sencillo... se fue moldeando dentro de
una estructura rígida, rigurosa, elitista. Hay que recordar que no fue sino
Hayashi, uno de los sucesores de Usui, el que introdujo la separación por grados
de entrenamiento e iniciación, cuando el primer patriarca del sistema transmitía
la maestría de una sola vez. También reconocer que fue la Sra. Takata, en la
tercera generación de terapeutas Reiki, quien instituyó la normativa de la
Alianza Reiki en los Estados Unidos, con tarifas de hasta diez mil dólares por
el tercer grado, creando a su vez una jerarquía piramidal que restaba facultades
a sus iniciados y alumnos.
Hoy todo esto ha cambiado, y debe seguir cambiando para mejor.
El Reiki es un regalo de los Seres de Luz a la humanidad, un sistema de
sintonización con la energía-conciencia cósmica que es parte del vasto Dharma, y
en realidad una etapa más del camino del practicante espiritual.
Los nuevos maestros Reiki han roto con los impedimentos, ajenos al espíritu
original del patriarca Usui, que alejaban este sistema del disfrute de todos los
seres. Ahora mismo la formación es asequible por cualquiera, y no pueden existir
límites económicos para acceder a los distintos grados, cuando la ética está
presente. A su vez, se ofrece la enseñanza y la facultad completa de transmisión
a cada iniciado, de manera que pueda servir independientemente en su actividad
de ayuda y terapia.
A mi entender, cada grado otorga más facultades y responsabilidades a los
iniciados Reiki. Y la formación debe hacerse cada vez más holística e
integradora, lo cual es la tarea de cada maestro que es ordenado.
En estos momentos el Reiki se está transmitiendo más por medio de la intuición y
la buena fe (sin repetir los defectos mencionados arriba) que por medio de un
conocimiento amplio y reflexivo que se fundamentara en la nueva holociencia.
Por ello es mi propósito desarrollar esta enseñanza hasta abarcar las bases de
la sanación causal y kármica, por el lado del sustrato científico necesario a
una formación de docentes realmente cualificados. Así como el devolver la
conciencia y práctica del sendero espiritual al Reiki, ya sea sugiriendo sus
vínculos con el Dharma budista, con el Tao, con el Tantra o con otros sistemas
de completación yóguica.
Los tres grados del Reiki
Como ya he mencionado, estos fueron una aportación del médico Hayashi, alumno de
Usui. De cualquier forma ya viene siendo una larga tradición el impartir la
formación Reiki por pasos, grados o niveles. Actualmente hay maestros que han
subdividido todavía más el entrenamiento, a veces hasta la exageración de once
niveles, lo cual puede encubrir simplemente un modo de mantener cautivo al
alumnado en una interminable carrera.
Por todo ello, en mi propia transmisión he elegido respetar el muy ampliamente
difundido sistema de tres grados, dándole además un contenido muy preciso y
significativo.
El iniciado Reiki-I se llama Servidor de la Luz, porque deseo enfatizar la
noción de servicio, de entrega, que es la base de amor y compasión necesaria en
toda práctica terapéutica. Este grado faculta para realizar tratamientos por las
manos, sea a uno mismo o a otro ser vivo. Por ello, el sanador Reiki-I es un
terapeuta manual.
El iniciado Reiki-II se llama Portador de la Luz, y faculta para realizar
tratamientos a distancia o mentales, por lo que el sanador Reiki-II es un
terapeuta psíquico.
El iniciado Reiki-III se llama Maestro de la Luz, y tiene la tarea de enseñar el
sistema a las sucesivas generaciones, así como transmitir las ordenaciones
(iniciaciones) a los nuevos sanadores.
En el apartado sobre sanación kármica o causal explicaré porqué todo se resume
en la Luz. De momento, ten en cuenta que existe una progresiva capacidad de
intervención del terapeuta, en cada grado, a la hora de movilizar los recursos
energéticos que resumimos en el término Reiki.
El terapeuta manual Reiki simplemente aplica sus manos conscientemente, la
intención es el activador, y la energía se vehicula de modo impersonal. El
sanador psíquico interviene voluntaria y personalmente en el proceso de
canalización, al elegir la modalidad de patrones energéticos que se imprimen en
el receptor. El maestro Reiki tiene la más alta responsabilidad, al convertirse
en un sostenedor del linaje de la enseñanza, que significa que tiene por delante
la tarea de equipararse realmente con los guías espirituales que están en el
origen de la canalización, en los planos de pura Luz, y conforme alcance su
propia realización espiritual, el llevar creativamente el sistema Reiki a la
evolución con sus aportaciones maestras.
Medicina Espiritual
El Reiki se originó por la búsqueda de Mikao Usui del modo de sanación empleado
por los grandes maestros espirituales, lo que le llevó a practicar las
instrucciones de meditación -a este respecto- de un texto budista hallado en un
monasterio japonés.
En el Budismo existe una tradición de enseñanzas sobre medicina física, psíquica
y espiritual que son auspiciadas por el arquetipo de sanador-iluminado, Sangye
Menla, el Buda de la Medicina. En el Tibet, durante siglos, estas enseñanzas se
han conservado y transmitido de maestro a discípulo, alcanzando un poderoso
desarrollo de medios curativos, en una extraordinaria síntesis de las medicinas
de China e India, además de los propios descubrimientos de los doctores
tibetanos.
Lo importante en estas enseñanzas médicas es el énfasis en la confianza hacia
los principios espirituales, jerárquicamente superiores a la manifestación
física de las cosas, y organizadores de ésta. Es, así, una ciencia médica
espiritual, cuya aplicación supone la correcta actitud y práctica espiritual del
terapeuta o médico, así como su experiencia y conocimiento metódico. Del mismo
modo, los tratamientos son holísticos, en el sentido de que abarcan una multitud
de aspectos, desde la forma de vida, habitat y localidad (geobiología,
feng-shui), como dieta, actividades, remedios farmacopeicos, terapias diversas
(moxas, sangrías, masaje, yoga), como finalmente el trabajo sobre la propia
mente y emociones.
El Reiki merece ser comprendido en este contexto de metodologías holísticas de
salud y desarrollo espiritual, y su aplicación debe corresponder a esta
comprensión. Especialmente por cuanto el Reiki ha llegado a ser conocido por los
humanos gracias a la práctica de unas enseñanzas budistas de sanación, por parte
de su revelador Mikao Usui. En respeto a este origen, el Reiki puede ser
reconocido como un tesoro de enseñanzas reveladas para estos tiempos, dentro del
vasto Dharma universal.