La Parapsicología es una disciplina con
futuro, pero para que tenga un porvenir, deberá disponer de laboratorios y
personal cualificado que pueda realizar programas de investigación efectivos y
duraderos. Los intentos llevadas a cabo hasta ahora no han conseguido tener
asegurada su continuidad, debido a que han sido financiados por particulares y
el peso del trabajo ha recaído en un solo investigador, o en un pequeño grupo de
ellos que en contadas ocasiones disponían de las medios adecuados para efectuar
su labor.
La mayoría de las veces los investigadores contamos con pocos medios para
realizar nuestro trabajo.
Naturalmente, resulta desalentador que no se pueda prometer un futuro
profesional seguro a quienes son conscientes de la importancia de este campo, y
desearían dedicarse a él. No existe ningún puesto permanente remunerado, o
asegurado de alguna forma, que permita dedicar todo el tiempo a la
investigación. El esfuerzo de aquellos que siguen a nivel particular
investigando justifica la esperanza de que continúen los progresos, a pesar de
los obstáculos.
Algunos impacientes se desalientan nada mas aventurarse en este mundo al ver que
tras tantos años todavía no se ha logrado adquirir un conocimiento auténtico, y
que tampoco se ha desarrollada una aplicación práctica para ellos, y que no hay
una perspectiva segura de saber si se adquirir una comprensión real de las
fenómenos. Pero por evasivos que sean, responden ante los métodos que han
atrapado a otras manifestaciones de la naturaleza.
Se avecinan tiempos extremadamente difíciles para la parapsicología, pues las
dificultades por las que debe pasar para su aceptación se amontonan. Una de las
principales es la falta de reconocimiento que sufre por parte de la comunidad
científica. Cuesta creer que un científico profesional pueda ser otra cosa que
un buscador de la verdad, con criterio amplio y sin prejuicios.
Podemos afirmar, con seguridad, que si
los resultados de las investigaciones no entraran en conflicto con el
materialismo la parapsicología gozaría hoy en día de una posición satisfactoria.
La falta de reconocimiento veda con su influencia la posibilidad de poder
participar de los fondos para la investigación provenientes de subvenciones u
otras fuentes económicas, y es también capaz de privarla del contacto can
organizaciones científicas, lo que se transforma en una falta de equipos y
especialistas, imprescindibles para llegar a un profundo conocimiento de los
fenómenos. Por otro lado, debe luchar contra el mal uso que se ha hecho de su
nombre, por parte de brujos, videntes y cartomantes, que se autodenominan
parapsicólogos con la intención de dar una base científica a sus muchas veces
supuestas facultades.
El público ha llegado a confundir a los
investigadores con las personas a investigar, lo que ha creado grandes problemas
con los escépticos, que toman a los parapsicólogos por sujetos que aseguran
tener cierto tipo de poderes paranormales, muy difícilmente demostrables.
Ante todo debemos comprender que las dificultades son sólo una de los aspectos
de la situación. El investigador suficientemente capaz y resuelto siempre tiene
la oportunidad de abrir camino en este campo tan arduo, complicado y lleno de
obstáculos, cuya sola enumeración llenaría páginas enteras. Las dificultades
filosóficas constituyen quizás el mayor de los obstáculos para la aceptación de
la parapsicología, pero es de sospechar que sin ellas también despertaría menos
interés.