El Feng Shui, tradición filosófica oriental
que preconiza ambientes energéticamente armoniosos en los espacios habitados por
el hombre, no sólo mejora nuestro bienestar de aquellos lugares en los que
vivimos y trabajamos, sino que también puede constituir una magnífica
herramienta comercial en la que apoyarnos a la hora de vender una vivienda.
No son pocos los vendedores y agentes inmobiliarios que están comenzando a
utilizar en su argumentario de ventas los valores Feg Shui. El auge que en la
demanda inmobiliaria está teniendo el Feng Shui y otras corrientes análogas de
pensamiento como un criterio más de selección en la compra de una vivienda tiene
la culpa.
Canalizar las corrientes energéticas positivas para producir en los potenciales
compradores que visitan el inmueble una primera sensación favorable es algo muy
fácil desde una contemplación más o menos rigurosa de los postulados Feng Shui,
y además no tiene por qué resultar costoso.
La construcción de esta imagen energéticamente confortable comienza por la
entrada, que debe ser amplia, lo más diáfana posible y de acceso franco. Es
quizás la estancia más importante, puesto que es la encargada de producir la
“primera impresión” en el visitante. Por ello, cuidar su configuración es
primordial para el éxito de la venta.
El uso de colores claros y luminosos en las paredes contribuye sobremanera a
producir una sensación de mayor amplitud en todos los espacios de la casa,
especialmente en aquellos que presentan mayor propensión a provocar
claustrofobia, como los pasillos o las galerías.
Las zonas de tránsito –los pasillos y las entradas a las diferentes
habitaciones- deben estar siempre despejadas de mobiliario, ya que de lo
contrario invitan a salir, y no a quedarse.
Las habitaciones no deben parecer ni demasiado vacías ni demasiado saturadas de
muebles, que además deben ser ubicados de forma que aporten un orden relativo
–que no caiga en el extremo de resultar demasiado homogéneo o aburrido-.
Por último, es importante eliminar aquellos elementos que remitan con demasiada
claridad a gustos, preferencias o signos personales. Los elementos ornamentales
deben sumar atractivo, nunca relleno.
LAL/AGENCIAS