El Feng Shui nos enseña a como combinar los
colores en el hogar para lograr la armonía y la sensación de bienestar en
nuestro entorno.
El Feng Shui nos ayuda a conocer los colores que se corresponden con cada uno de
los cinco elementos: Tierra, Agua, Fuego, Metal y Madera. Así, esta milenaria
tradición china pretende enseñarnos como aprovechar los flujos de energía para
asegurar la armonía de un entorno para que sea próspero y saludable. De esta
manera, las personas canalizarán mejor sus energías y lograrán mejores
resultados en sus actividades cotidianas. Por ello, el Feng Shui insiste en la
necesidad de combinar adecuadamente los colores ya que son una forma de
representar la energía de los cinco elementos del Feng Shui: Tierra, Agua,
Fuego, Metal y Madera. Por ello, los colores son una forma de energía, ya que
cada uno de ellos es en realidad una onda electromagnética de una longitud
determinada, que incide directamente en el estado de ánimo de las personas.
Los colores que corresponden al Elemento Tierra son los naturales (madera,
habano, beige, crudo, maíz) y el amarillo ya que recuerdan a la tierra, produce
estabilidad, nos hacen sentir, firmes y seguros y son ideales para la sala de
estar y el dormitorio. El amarillo es ideal para llevar alegría a un ambiente,
excelente para la cocina y también para el cuarto de los niños. Compensa la
falta de luz natural. Es rechazado por las edades extremas ya que los bebés
lloran más en habitaciones amarillas y las personas mayores tienden a rechazar
el amarillo.
En cuanto al elemento agua, los colores son los azules y negros. Los chinos
relacionan el azul con la inmortalidad y se puede utilizar en dormitorios con
luz natural intensa o climas cálidos. Es un color sedante, que conduce a la
introspección y a la pasividad. No es apto para lugares donde viven personas
depresivas, teatros o climas fríos. El Negro por su parte denota elegancia,
sofisticación, misterio y sensualidad. No es apto para habitaciones de niños,
cocinas, espacios relacionados con la salud y lugares donde se quiera establecer
una comunicación fluida entre las personas.
En cuanto al elemento Fuego, sus colores son el rojo y el naranja. El rojo es
considerado como el color que ayuda a la buena suerte, aumenta la presión
sanguínea y activa el apetito. El rojo puro debe utilizarse con moderación,
siempre en objetos pequeños y nunca en superficies grandes. El rojo es un
activador inespecífico que puede poner en movimiento tanto energías positivas
como negativas. El naranja expresa unión con el universo. Es ideal para la sala
de estar o habitaciones de huéspedes. Se debe evitar en lugares donde se hacen
trabajos que requieran concentración.
El blanco y gris son para el elemento metal. El blanco irradia pureza y limpieza
y se puede usar en cuartos de baño, en la recámara principal, y en el estudio.
No es recomendable para el cuarto de los niños. El gris, es considerado un tono
neutro que ayuda a descansar la vista, por lo que es mejor combinarlo con el
azul o con tonos naturales, evitando mezclarlo con verdes y rojos. El uso más
adecuado para el gris es en oficinas y estudios.
El color verde es para el elemento madera que transmite tranquilidad,
crecimiento, expansión, salud y rejuvenecimiento. Se puede usar en el cuarto de
los niños pero nunca en el de los adolescentes ya que lo que estos buscan en su
interior es crecer. También se puede usar en baños, salas de estar, dormitorios
y en los lugares donde deban fluir ideas.