Ángeles
Razonablemente, existen
El ser humano ha presentido desde los albores de su existencia que no está solo
en el universo, y por ello la imagen de Dios permanece sólidamente anclada a
pesar de sus detractores. Las iglesias y lugares para adorarle siguen presente y
los creyentes no disminuyen en ningún lugar del mundo. Quizá ello de debe a que
hay también otro presentimiento que nos acompaña y es la sensación de que
alguien nos cuida, alguien que no es tan lejano como Dios, tan ocupado que
resulta imposible que se preocupe de alguna hormiga humana.
Los Ángeles, su presencia, es asumida por millones de personas del mundo entero,
aunque algunos los llamen espíritus, destino o suerte. Ese factor que hace que
las cosas imposibles o difíciles se logren sin una explicación racional, pudiera
englobarse perfectamente si admitiéramos la creencia de los Ángeles.
En los hospitales hay Ángeles sanadores que realizan curaciones que escapan a la
lógica, así como también se materializan delante de los moribundos para
acompañarles en el paso entre la vida y la muerte. También son Ángeles los que
nos evitan ese accidente que parecía inevitable o que nos mantienen con vida
debajo de toneladas de escombros.
Los niños, por supuesto, son los más protegidos, y de no ser así la mortalidad
infantil sería mucho más alta, pues la mayoría de los días su inexperiencia les
pone en situaciones trágicas y mortales. Hasta los más incrédulos, cuando
recogen a un niño que ha caído de un cuarto piso y que se encuentra sano y
salvo, aunque asustado, comentan que ha sido un milagro y como estos asuntos son
obra divina no queda más remedio que reconocer que su Ángel guardián le ha
salvado.
Medio en broma, medio en serio, las personas empleamos la palabra Ángel
cotidianamente, como cuando decimos. ¡angelito...!, refiriéndonos a una persona
sin maldad; ¡Ángel mío!, si queremos expresar el sentimiento de amor perfecto, o
¡es un Ángel!, cuando hablamos de una persona buena hasta aburrir. De igual
modo, el cine y los anuncios publicitarios hablan con cierto respeto de los
Ángeles y mantienen viva su imagen, siempre con alas y vestidos de blanco, al
mismo tiempo que nos recuerdan que el Ángel malo, Satanás, está alrededor de
nosotros como antes lo estuviera en épocas bíblicas. Si nadie cree en ellos, tal
como sus detractores insisten, ¿a qué viene tanta insistencia en los medios de
comunicación?.