La ancestral tradición filosófico -
existencial oriental otorga una importancia crucial a la entrada al habitáculo
que nos sirve bien como hogar, bien como lugar en el que desarrollamos nuestra
actividad profesional.
En cualquiera de los dos casos, el acceso o tránsito tanto al trabajo como al
descanso y a la vida emocional no deben ser tomados a la ligera, razón por la
cual el Feng Shui establece una serie de parámetros muy concretos a observar.
El primer concepto a tener en cuenta es el de paso franco. La aparición de
cualquier suerte de elemento en el espacio físico y visual de entrada a nuestra
vivienda o nuestra oficina, cumpla dicho objeto o no una función determinada, no
constituye sino una barrera a un acceso libre y armónico.
En pocas palabras, estamos poniendo impedimentos subliminales a nuestra entrada
en casa. Por ello, debemos eliminar cualquier objeto de nuestro camino natural,
evitando que pueda constituir un obstáculo para el correcto flujo de energías.
La entrada, desde el interior, es siempre considerada de forma casi inconsciente
en la salida. Es por ello importante que dicha salida quede visible desde
cualquier elemento que nos coloque en situación estática -una silla, el sofá o
incluso la cama-, de forma que nuestro flujo energético tenga identificado
siempre un camino libre y despejado.
En este sentido, los baños son las únicas estancias consideradas como zonas
estancas, de acceso restringido, por lo que, lejos de dejar franco el acceso o
la visibilidad, deben quedar con las puertas cerradas y, en el caso concreto de
los inodoros, con la tapa cerrada. Más información sobre Feng Shui en la
decoración.
LAL/AGENCIAS