Una de las estancias principales del hogar
es nuestro comedor; lugar donde realizamos gran parte de las labores de ocio,
cotidianas y más habituales, cuando estamos en familia.
El Feng Shui nos enseña que nuestro comedor debe tener una decoración sobria y
austera, sin grandes estridencias. Por ello, un mobiliario sencillo, con sillas
tapizadas en tejidos antimanchas y colores armónicos, puede contribuir a atraer
las energías positivas a esta estancia del hogar. Conviene incorporar un centro
floral decorativo sobre la mesa principal que puede ayudar a crear cierto
ambiente de calma y equilibrio, en relación con el entorno. Por su parte, la
lámpara que pende del techo sobre esta mesa debe lanzar una luz suave sobre los
comensales, para no molestar. No olvidemos que la luz atrae y genera un centro
de atención que favorece la comunicación, pero no en exceso.
Los arreglos vegetales permiten la circulación de las ondas positivas por el
comedor. Si nuestro comedor, da a una terraza podemos conjugar la decoración
floral o vegetal con otros elementos constructivos. El Feng Shui nos invita a
incorporar en ella, un decorativo cuenco con agua, ya que ésta es símbolo de
energía, en el que se incorporen piedras de varios colores y tamaños.
La necesidad de intimidad requiere que exista una separación real o virtual
entre el comedor y otras estancias de la casa y es muy importante que se
encuentre separado de la cocina. También hay que evitar sobrecargar en exceso de
muebles la estancia, los colores no deben ser demasiado chillones y los espejos
no deben invitar a marcharnos, sino a quedarnos. Las cortinas que dan al balcón
o terraza deben conjugar colores suaves que inviten a la relajación y a la
convivencia.
En definitiva, el comedor debe ser un lugar dedicado exclusivamente a la
alimentación y al fortalecimiento de los lazos familiares y afectivos, por lo
tanto toda la ambientación debe apuntar a este objetivo.
LAL/AGENCIAS