Es muy importante que los colores en su conjunto creen un
espacio vital y con armonía cromática.
Cuando falta, en un ambiente o en una casa, un color fundamental para lograr la
armonía (por ejemplo el blanco) puede traer aparejados efectos dañinos que se
contrarrestan incorporando elementos del color faltante.
Para elegir los colores que incluiremos en cada ambiente es fundamental conocer
la propiedad energética y la simbología de cada uno.
Veámoslos en el cuadro siguiente:

Recordemos que la práctica del Feng Shui implica un compromiso personal hacia
el cambio, hacia la armonía. Cada cambio que uno hace en la casa, cada objeto
que uno coloca en un determinado sitio y con una determinada intención es una
representación física de la voluntad de crear armonía. Así pues, son tanto o más
valiosos los símbolos personales que cada uno de nosotros crea desde su propio
punto de vista, sus necesidades y sus aspiraciones, que aquellos que ya vienen
hechos, ya sea desde nuestra cultura o desde otra cultura lejana.
Las consecuencias de la ausencia de determinados colores en los distintos
ambientes
La ausencia de un color en una casa no suele traer aparejadas mayores
dificultades a menos que se trate de alguno de estos casos:
En el dormitorio de una pareja no debe faltar el color rosa...
Porque es un tono fuerte, poderoso, energético, y de vibraciones positivas.
Promueve el entendimiento amoroso y es un gran armonizador.
En los dormitorios de adolescentes no debe estar ausente el color azul...
Porque simboliza la tranquilidad y seguridad que suele faltar en esta etapa de
la vida.
En el dormitorio de un bebé no debe faltar el color amarillo...
Porque simboliza la alegría. Es un color tónico pero no excitante y se lo
considera un escudo, por su capacidad para neutralizar las energías negativas.
En el dormitorio de un anciano no debe faltar el color anaranjado...
Porque simboliza la energía que suele menguar con el paso de los años.
En las salas de estar o living no debe faltar el color violeta.
Porque tiene propiedades sedantes. Es un gran pacificador y neutralizador que
absorbe la negatividad del ambiente e irradia energía positiva.
Como el comedor es una zona importante, puesto que allí se reúne a diario la
familia, nunca debe faltar el color verde...
Porque se relaciona con la armonía y el contentamiento, indispensables para
amenizar el encuentro.
En los ambientes en los que se realizan actividades comerciales no debe faltar
el color rojo...
Porque se lo asocia con lo beneficioso, con el empuje y con la fama.
En los ambientes en los que se cocina no debe faltar el color blanco...
Porque simboliza la pureza, el calor, la fuerza y la salud, condiciones que
siempre están presentes en los rituales culinarios.
Las consecuencias de los excesos de los distintos colores en los ambientes
Como ya dijimos, los colores son portadores de la energía que les concede la
naturaleza por medio de la luz.
Cuando alguno aparece en exceso en un ambiente, casa o edificio (también puede
ser en un barrio o localidad) genera un desequilibrio energético que puede
convertir el Feng Shui de esa morada en negativo, ya que la circulación del Sha
rompe el equilibrio y la armonía del Chi, que no puede fluir libremente.
En el cuadro siguiente vemos los efectos que producen los excesos de cada color.
RECORDEMOS
Cuando hablamos de exceso de color, no nos referimos a una cuestión estética
sino a la acumulación de energía cromática despedida por un color y que rompe el
equilibrio de ese espacio.

Reglas para lograr el equilibrio cromático en las casas y ambientes
Para aplicar el arte del Feng Shui en la selección de los colores para pintar y
decorar una casa, es importante conocer cómo podemos lograr que se combinen en
forma equilibrada y armónica.
Para esto vamos a conocer cómo se contrarresta, cómo se baja el efecto y cómo se
equilibra la energía cromática de cada uno de los ellos.
Entonces, cuando en un ambiente se da el exceso de un color determinado
aplicaremos el o los colores que lo contrarresten; cuando deseemos suavizar el
efecto, aplicaremos el color que lo suavice. Por ejemplo: si hay un almohadón de
color rojo en una habitación, es necesario que en algún sector de ese mismo
ambiente haya un elemento del color que lo equilibra, es decir, azul.
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