Las gentes del pueblo celta tenían nociones de astronomía y se dedicaron con gran pasión cultivar la astrología. Eran poseedores de un amplio conocimiento del movimiento y la posición de los astros más aparentes y calculaban los años por meses lunares.
CicerónW afirma que, basándose en el conocimiento de la naturaleza, en cuyo estudio destacaban primordialmente, pretendían poseer el conocimiento del futuro. Como los etruscos y los romanos, predecían el porvenir fundándose en el vuelo de los pájaros y en la disposición de las entrañas de las víctimas.
Parece ser que la primera denominación que recibieron los celtas fue la de «hiperbóreos», que les atribuyeron los griegos, y así llama Heráclides del Ponto a los galos que invadieron Roma, allá por el año 390 a.C. No obstante, hay que tener en cuenta que los griegos designaban de la misma manera a todos los pueblos del noroeste de EuropaW.
Es a partir del siglo v de nuestra era los griegos comenzaron a usar el término keltoi, así como keltai y galatai. Por su parte, los autores romanos usaron las denominaciones celtae y celtici, que fue el origen más cercano a su nombre.
Haciendo una comparación entre el calendario celta y los procedentes de otras culturas, como pueden ser las del MediterráneoW, podremos comprobar que todos estos calendarios fueron evolucionando a la vez. El desarrollo de todos estos sistemas de medición del tiempo está basado en la observación de los fenómenos astrales, y en el cálculo y el pronóstico matemático de las efemérides astronómicas. Esto no es Astrología, sino Astronomía y Matemática.
Los druidas, o sacerdotes de la religión celta, son quienes poseían las claves de este conocimiento, y se convirtieron en elementos muy importantes de la sociedad, al tener el poder de regular el tiempo y sus distintos ciclos económicos y rituales con la existencia de calendarios exotéricos que toda la sociedad podía manejar para las actividades cotidianas y otros esotéricos, de tipo sagrado, cuyo conocimiento estaba reservado a aquellos que podían comprenderlos y manejarlos y que eran el reflejo del orden divino en la tierra.