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Sota de espadas.
Es una carta difícil de interpretar y, por consiguiente, vale también aquí, y con mucha mayor razón, lo que acostumbramos a decir: que es preciso considerar muy atentamente las cartas que la acompañan. Si la sota de espadas sale acompañada por la que imagina el consultante, significa entonces que cierta persona espía todos sus actos y lo tiene absoluta y totalmente bajo su control.
Para saber quién lo espía y acecha continuamente, es preciso examinar con toda atención otras cartas. Y así, por ejemplo, si sale el rey de copas, quien lo espía es un hombre rubio; si sale el 6 de bastos, es un criado o un subalterno. Si a dichas cartas se les juntase el 9 de bastos, se sabría incluso, entonces, el motivo de este ininterrumpido acecho: el consultante será víctima de un robo.
Si un hombre de negocios no tiene su conciencia completamente tranquila en relación con el fisco y los impuestos, podría suceder que la sota de espadas viniese acompañada por el rey del propio palo, que representa a un hombre de leyes; y, por consiguiente, alguien podría entrar autoritariamente en los inseguros secretos de su oficio.
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